Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
Wuhu en dos días: una pagoda en la confluencia, fideos con huevas de camarón y el Yangtsé a pie
El tazón llega con los fideos ya aliñados: un caldo pálido, un brillo de manteca de cerdo y una pizca de algo color óxido que resulta ser hueva de camarón seca. El hombre de la mesa de al lado lo remueve antes del primer bocado, de modo que la hueva se hunde y el caldo toma un leve tono dorado. Así se desayuna en Wuhu (芜湖), un puerto del Yangtsé en Anhui que la mayoría de los viajeros conoce solo como una parada en la línea de alta velocidad entre Nankín y las montañas de Huangshan. Dos días a pie bastan para recorrer un lago, dos colinas bajas, un casco antiguo todavía a mitad de su reconstrucción y una pagoda Ming que se alza justo donde un río pequeño desemboca en uno enorme.
Un desayuno de huevas y caldo junto a Jinghu
Los fideos con huevas de camarón, xiazi mian (虾籽面), son el pedido matutino de la ciudad, y los locales que los sirven se agrupan en torno a Jinghu (镜湖), el pequeño lago del centro. Gengfuxing (耿福兴) es el nombre de toda la vida que suelen recomendar los vecinos, pero el ritual es el mismo en los sitios más sencillos: primero se paga en el mostrador y luego se lleva el comprobante a la ventanilla por donde salen los fideos recién sacados de la olla. Cuenta con un precio de diario, y guíate por el cartel que hay sobre el mostrador, no por una carta que alguien fotografió el año pasado.
Pide también una vaporera de xiaolong tangbao (小笼汤包). Los de Wuhu son pequeños y de piel fina, con tanto caldo dentro que lo más prudente es morder un agujerito, inclinarlos y beber antes de comer. Suelen llegar acompañados de un platito de vinagre con jengibre en tiras. Después, da una vuelta lenta al lago mientras los jubilados practican taichí con abanicos y el tramo peatonal de la calle Zhongshan (中山路步行街) sigue casi entero con las persianas bajadas.
Subida a Zheshan, hasta el templo y la pagoda ocre
Al norte del lago se eleva Zheshan (赭山), una colina baja que debe su nombre a la tierra rojiza que asoma allí donde el sendero está gastado. La subida es corta, por escalones de piedra bajo alcanforeros, y a esta hora quienes la recorren son habituales que cargan termos y pequeñas radios. Cerca de la cima se encuentra el templo Guangji (广济寺), un templo budista en activo donde el incienso se compra en un puesto junto a la entrada y se enciende en los braseros del patio.
Detrás de los pabellones se alza la pagoda Zhe (赭塔), una esbelta torre de ladrillo que se ha convertido en la postal de la ciudad. Rodéala en lugar de buscar por dónde entrar. Las laderas bajas se comparten con el antiguo campus de la Universidad Normal de Anhui (安徽师范大学), así que pasarás junto a estudiantes que leen en voz alta en los bancos y ventanas de residencias con toallas colgadas. La entrada, si se cobra, y el horario los fija el templo, así que consulta el cartel de la puerta y viste con recato.
El casco antiguo al sur del lago, a medio terminar
El casco antiguo de Wuhu, Wuhu Gucheng (芜湖古城), está justo al sur de Jinghu y lleva mucho tiempo en reconstrucción, que es precisamente por lo que merece el paseo. En torno a la calle Rulin (儒林街) encontrarás fachadas de teja gris, mostradores de té y el pavimento nuevo que comparten tantos barrios restaurados. Una esquina más allá, los callejones se vuelven más viejos, más estrechos y más vividos, con bicicletas encadenadas a los bajantes y ropa tendida de puerta a puerta. Son viviendas, así que mira desde el callejón y no entres en los patios sin que te inviten.
Vale la pena buscar dos oficios locales. El primero es el tiehua (铁画), los cuadros de hierro de Wuhu: ramas de pino y paisajes de montaña forjados en hierro negro y montados como pinturas a tinta. Las tiendas del casco antiguo y sus alrededores los venden en tamaños que van desde la palma de la mano hasta paneles de pared. El segundo son las semillas de girasol. Shazi Guazi (傻子瓜子), la marca de las «semillas del tonto», nació como un puesto callejero de Wuhu, y sus tiendas venden semillas tostadas a granel desde cubetas abiertas. Pide una bolsita y en caja te la pesarán delante de ti.
A lo largo del río Qingyi hasta la pagoda Zhongjiang
La segunda mañana, ve hacia el oeste, en busca del agua. El río Qingyi (青弋江) atraviesa la ciudad y desemboca en el Yangtsé por su extremo occidental, y en la punta donde ambos se encuentran se alza la pagoda Zhongjiang (中江塔), una torre de ladrillo de la dinastía Ming que en su día guiaba a los barcos hacia la desembocadura. Desde la orilla se ve dónde el agua más verde del río pequeño se funde con el Yangtsé pardo, y las barcazas cargadas de arena y contenedores que remontan la corriente a poco más que paso de peatón.
Junto a la pagoda está la antigua aduana de Wuhu (芜湖老海关), un edificio de ladrillo de finales de la dinastía Qing con una torre del reloj, de los años en que Wuhu era uno de los grandes puertos arroceros del río. Desde allí, el paseo del parque Binjiang (滨江公园) se extiende hacia el norte junto al Yangtsé. Al caer la tarde se llena de gente que vuela cometas, pescadores con cañas largas y grupos de baile de plaza que montan sus altavoces. Siéntate en los escalones del malecón y mira cómo se apaga la luz sobre la otra orilla. Todo el itinerario cabe en una sola línea en chino:
早上一碗虾籽面,傍晚江边看塔。
La colina de la Grulla y los antiguos edificios de la misión
A poca distancia del río, tierra adentro, en la loma llamada He'ershan (鹤儿山), se alza la catedral de San José, conocida en la ciudad como Tianzhutang (天主堂). Es una iglesia de ladrillo rojo y gris con dos torres gemelas, y consigue parecer a la vez fuera de lugar y completamente en casa. Aquí todavía se celebran misas, y la parroquia fija sus propios horarios de visita, así que consulta el aviso de la entrada y baja la voz si hay alguien rezando.
Al lado, Yugengshan (雨耕山) reúne un conjunto de antiguos edificios de la misión y de escuelas que hoy albergan cafés y estudios. Es un buen lugar para sentarse antes del tren de la noche. Desde las terrazas se mira, por encima de los tejados, hacia los puentes del Yangtsé, que llevan trenes y tráfico hasta la orilla norte.
Cómo llegar, cómo moverse y cuándo ir
La estación de Wuhu (芜湖站) está en líneas de alta velocidad que conectan la ciudad con Nankín, Hefei y Shanghái. El trayecto desde Nankín es lo bastante corto para una excursión de un día, pero esta ruta gana mucho con una noche de por medio. Las ciudades de este tamaño pueden tener más de una estación, así que comprueba el nombre impreso en tu billete. Reserva a través de 12306 o de la app oficial de ferrocarriles, y consulta allí las tarifas en lugar de fiarte de las cifras que circulan por internet. El monorraíl elevado de Wuhu cruza los distritos centrales y, de paso, regala una vista a la altura de los tejados. El mapa del operador te indicará la parada más cercana a Jinghu, y desde el lago casi todo se puede recorrer a pie.
La primavera y el otoño son las mejores épocas para esta ruta. Los veranos en el curso medio del Yangtsé son húmedos y pesados, y las lluvias de las ciruelas de principios de verano pueden durar días. Los templos, la catedral y cualquier museo que añadas tienen cada uno su propio horario, así que confírmalo con el lugar o con la cuenta oficial de turismo de la ciudad. El único error que conviene evitar es tratar el casco antiguo como una sola calle restaurada y marcharse a los veinte minutos. Los callejones reconstruidos son solo la fachada. Los callejones sin restaurar que hay detrás son la razón por la que viniste, y puede que el año que viene ya no sean iguales.
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