Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
Escanear o ser escaneado: las dos direcciones del pago con el teléfono en China
El puesto de jianbing que hay junto a una salida del metro en el distrito de Dongcheng, en Pekín, no tiene caja registradora. Tiene una plancha, una mujer que desliza una espátula de madera sobre una crepe fina y un cuadrado plastificado pegado con cinta al cristal: dos códigos QR, uno azul y otro verde, con las esquinas abarquilladas por el vapor. El hombre que va delante de ti acerca el teléfono al cuadrado, teclea unas cifras y gira la pantalla hacia ella. Ella no mira, porque un pequeño altavoz negro sobre el mostrador ya ha anunciado el pago. Entonces llega tu turno. Ya sabes que tu teléfono puede pagar. La verdadera pregunta es en qué dirección tiene que ir el escaneo.
Dos códigos, dos direcciones
El pago móvil en China funciona con dos tipos de código, y conviene conocer las palabras antes de aterrizar. El shoukuanma (收款码), el “código para cobrar”, es del vendedor. Es un cuadrado impreso que está en el puesto o en un pequeño soporte junto a la caja. Abres Alipay, que allí se conoce como Zhifubao (支付宝), o WeChat Pay, Weixin Zhifu (微信支付), tocas Escanear, apuntas al cuadrado, escribes tú mismo el importe y confirmas.
El fukuanma (付款码), el “código para pagar”, es tuyo. Es la pareja de código de barras y QR que aparece al pulsar el botón Pagar en cualquiera de las dos apps, y el cajero lo lee con un escáner de mano o con una pequeña ventanilla de cristal empotrada en el mostrador. Así funcionan cadenas de tiendas de conveniencia como FamilyMart (全家, Quanjia) y Lawson (罗森, Luosen), y también las cajas de los supermercados y muchas cadenas de cafeterías. Cuando un cajero dice qing chushi fukuanma, te está pidiendo que le enseñes esa pantalla. No te está pidiendo que escanees nada.
请出示付款码。
A menudo la frase se reduce a fukuanma, o se sustituye por un gesto hacia el escáner. Si no sabes en qué dirección va el escaneo, abre tu código de pago y muéstralo. Si el cajero lo quiere al revés, te señalará el cuadrado impreso.
Leer el puesto antes de escanear
En un puesto callejero o en un caishichang (菜市场), un mercado de barrio de productos frescos, el código impreso suele ser la única opción, y vale la pena mirarlo unos segundos. Un marco azul con el logotipo de Alipay significa Alipay. El verde significa WeChat. Muchos puestos muestran ya un único juhema (聚合码), un código unificado impreso con varios logotipos que cualquiera de las dos apps puede leer. Los códigos viejos se destiñen, se despegan y acaban tapados con cinta, así que escanea el que parezca más nuevo.
Como eres tú quien escribe el importe, si hay un error, lo más probable es que sea tuyo. En las fruterías, los carteles de precios escritos a mano suelen indicar el precio por jin (斤, medio kilo) y no por pieza, así que espera a que el vendedor pese la fruta y te diga el total antes de teclearlo. Antes de confirmar, la app muestra a quién le estás pagando. En los puestos pequeños suele aparecer el nombre de una persona con algunos caracteres ocultos, no el nombre del puesto, y es normal.
Cuando llega el dinero, el altavoz dice Zhifubao daozhang (支付宝到账), “Alipay recibido”, seguido del importe, o Weixin shoukuan (微信收款) si es WeChat. Los vendedores esperan oír esa voz en lugar de mirar tu teléfono. Donde no haya altavoz, gira la pantalla hacia ellos para que vean la marca verde y el total. En un puesto de desayunos con mucho movimiento quizá solo echen un vistazo antes de despedirte con un gesto.
Pedir desde la pegatina de la mesa
En los restaurantes con mesas, sobre todo en las casas de fideos más nuevas y en las cadenas de ciudades como Chengdu y Hangzhou, la mesa es la carta. Una pegatina en la esquina de la mesa o un soporte junto al tarro de chile lleva un código que abre un xiaochengxu (小程序), una miniaplicación dentro de WeChat o Alipay que ya sabe cuál es tu mesa. Miras la carta, añades platos y el pedido llega a la cocina sin que nadie diga una palabra.
Hay dos cosas que despistan a los visitantes. La carta suele estar en chino con fotos, así que conviene tener a mano una app de traducción con cámara. Además, la miniaplicación puede pedirte que autorices tu número de teléfono, shouquan shoujihao (授权手机号), antes de dejarte pedir, y a veces un número extranjero no pasa este paso. Si ocurre, intenta llamar la atención de un camarero. En la mayoría de los locales te tomarán el pedido en una tableta o en una libreta mientras señalas las fotos. Algunos cobran antes de que la cocina empiece y otros dejan la cuenta abierta hasta que te vas, así que busca xianfu (先付), “pagar primero”, en la pantalla del pedido.
Las cadenas de té y café van un paso más allá. En Luckin Coffee (瑞幸, Ruixing), Heytea (喜茶, Xicha) o Mixue Bingcheng (蜜雪冰城), muchos clientes hacen el pedido en la miniaplicación cuando todavía están en la acera y entran solo a recogerlo. Una pantalla sobre el mostrador muestra los números de recogida, cada uno un qucanma (取餐码), y lo que esperas ver es tu número, no tu nombre. Normalmente también puedes pedir en el mostrador, aunque el personal primero te señale el código.
El teléfono como tarjeta de transporte
En las dos apps, dentro de Transporte o chuxing (出行), encontrarás un chengchema (乘车码), un código de transporte que convierte el teléfono en tarjeta de metro y autobús en cada vez más ciudades. Cada código funciona en una sola ciudad, así que la eliges al activarlo. En el torniquete, coloca el código boca abajo sobre el lector, una pequeña ventanilla de cristal junto a la zona para tarjetas. Vuelve a escanearlo a la salida. La tarifa se calcula según el trayecto y se carga después en tu tarjeta vinculada. En los autobuses, el lector está junto al conductor.
No todas las ciudades ni todas las líneas aceptan el código de ambas apps, y las cuentas registradas en el extranjero han ido obteniendo acceso en fechas distintas según el lugar. Busca la ciudad en la sección de transporte de la app antes de contar con ello, y ten un plan B: las máquinas de billetes de las estaciones, que aceptan efectivo y a menudo también pago con QR. Shanghái tiene además su propia app de metro, Metro Daduhui (大都会), que muchos usuarios locales usan junto con el código de Alipay.
Las bicicletas compartidas funcionan igual. Las bicis azules de Hello (哈啰, Haluo) y las amarillas de Meituan (美团) aparcadas en fila en la acera llevan un código en el manillar o en el guardabarros trasero. Escanéalo desde Alipay y el candado se abre con un clic. El trayecto termina cuando cierras la bici dentro de una de las zonas de aparcamiento marcadas en el mapa de la app. Si la dejas fuera de esas zonas, pueden cobrarte un recargo, y la app te avisa antes de cerrarla.
Prepararlo todo, y el error que solo se comete una vez
Configura las dos apps en casa, no en la sala de llegadas. Regístrate con tu propio número de teléfono, verifica tu identidad fotografiando el pasaporte desde la app y vincula una Visa o Mastercard extranjera. La app indica qué tarjetas acepta. En los pagos más grandes con tarjeta extranjera, la pantalla de confirmación puede mostrar una comisión, así que léela antes de aprobar el pago. Las comisiones y los importes a partir de los que se cobran figuran en las páginas de ayuda de cada app, y tu banco puede añadir su propio cargo por operaciones en el extranjero. Algunas funciones, como los alquileres sin depósito y ciertas miniaplicaciones, exigen un documento de identidad chino y pueden rechazar una cuenta extranjera.
Los hoteles suelen pedir un depósito, yajin (押金), al hacer el check-in, a menudo escaneando tu código de pago como preautorización, yushouquan (预授权), que se libera al hacer el check-out. Lo que tarde en desaparecer esa retención de tu tarjeta depende de tu banco. Los reembolsos, tuikuan (退款), vuelven por el mismo medio con el que pagaste, y con una tarjeta extranjera pueden tardar varios días. Lleva también algo de efectivo en billetes pequeños. El efectivo es de curso legal, pero puede que un frutero no tenga cambio para un billete grande.
El error que solo se comete una vez es hacer una captura de pantalla del código de pago para ganar tiempo en la caja. El fukuanma se renueva solo cada poco tiempo, así que el escáner no acepta una captura. Además, mientras un código está activo, cualquiera que lo escanee puede cobrarte. Ábrelo en el mismo momento en el mostrador, inclínalo para que no lo vea la cola que tienes detrás y ciérralo en cuanto el escáner pite.
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