Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
El puerto de Ponyo, Tomonoura: un puerto del mar Interior que todavía espera la marea
Desde la ventanilla del autobús, Tomonoura (鞆の浦) empieza como una carretera costera cualquiera, con agua gris a un lado. Luego la calzada se estrecha, el autobús avanza a paso de peatón entre fachadas de madera y el puerto se abre a tus pies: una pequeña dársena curva llena de barcas de pesca, una linterna de piedra en el muelle del fondo y una pagoda sobre un islote. Quien haya visto Ponyo (崖の上のポニョ, Gake no Ue no Ponyo) lo reconocerá. La cuestión es cómo aprovechar bien ese reconocimiento en un pueblo donde la gente todavía tiende la ropa sobre las callejuelas.
Lo que la película tomó del pueblo y lo que inventó
Según se ha contado con frecuencia, Hayao Miyazaki pasó una temporada en Tomo mientras Ponyo iba tomando forma. El pueblo portuario de la película, su ladera de tejados de teja y sus pequeñas barcas deslizándose por aguas tranquilas llevan la huella del lugar. Lo que la película no ofrece es un mapa literal. La casa de Sōsuke en lo alto del acantilado es inventada, o como mucho una composición, y no existe un único punto donde el encuadre y la calle coincidan con exactitud.
Saberlo antes de llegar cambia lo que buscas. En lugar de perseguir un fotograma, fíjate en lo que la película claramente absorbió: la luz plana del mar Interior, la manera en que el pueblo se apiña en una pendiente empinada que baja hasta un puerto en activo, y las islas que descansan muy cerca de la costa. Benten-jima (弁天島) sostiene una pequeña pagoda de piedra, y detrás se alza la más grande y boscosa Sensui-jima (仙酔島). La casa donde se alojó Miyazaki es una vivienda privada sin ningún cartel. Así debe seguir, y tu visita no pierde nada por dejarla en paz.
Tampoco hay ninguna atracción temática. Quizá encuentres artículos de Ghibli en una o dos tiendas de recuerdos, pero Tomo no se empaqueta en torno a la película, y esa contención forma parte de su encanto.
La linterna y las escalinatas que salen al encuentro de la marea
El emblema del puerto es el jōyatō (常夜燈), una alta linterna de piedra del periodo Edo situada al final del muelle, que a menudo se describe como una de las mayores de su tipo que se conservan en Japón. Guiaba a los barcos de vela hacia un shiomachi no minato (潮待ちの港), un puerto donde las naves esperaban a que cambiara la marea. Se dice que las corrientes del mar Interior se encuentran e invierten justo frente a la costa.
鞆は、潮が変わるのを待つ港だった。
Bajo la linterna, unas anchas escalinatas de piedra llamadas gangi (雁木) descienden directamente hasta el agua para que las barcas puedan amarrar con cualquier marea. Siéntate en ellas una hora y verás cómo la línea del agua sube o baja uno o dos peldaños, con algas verdes marcando por dónde ha pasado. Cerca, el emplazamiento del antiguo funa-bansho (船番所), el puesto de vigilancia del puerto, se levanta sobre una base de piedra elevada. Junto con la linterna y las escalinatas, completa una silueta de la época Edo inusualmente íntegra, y por eso el lugar parece un decorado de cine incluso sin película de por medio.
Ven por la mañana. Llegan las barcas de pesca, algunos vecinos pasean a sus perros por el muelle y la luz cae plana sobre el agua, muy parecida a la de las escenas iniciales de la película.
Callejuelas, licor dulce y pescado secándose al sol
Da la espalda al agua y el pueblo se convierte en una red de callejuelas apenas más anchas que una carretilla, flanqueadas por fachadas de madera con celosías y almacenes de muros encalados. Casi todo está habitado. Las bicicletas se apoyan en los portales y las macetas llegan hasta el borde de la calle, así que camina en fila, habla en voz baja y no fotografíes hacia el interior de puertas o ventanas abiertas.
La bebida local es el hōmeishu (保命酒), un licor medicinal dulce y oscuro que se elabora macerando más de una docena de hierbas en un aguardiente a base de sake. Varias tiendas de la calle principal lo venden en botellas pequeñas, y algunas ofrecen una degustación. La Residencia Ōta (太田家住宅, Ōta-ke Jūtaku), antiguo complejo de almacenes y estancias de una familia productora de hōmeishu, está abierta al público. Sus habitaciones en penumbra muestran cuánto dinero llegó a circular por este pequeño puerto.
Busca también el debera (でべら): pequeños peces planos abiertos y secados en rejillas bajo el sol de invierno, que se venden como tentempié local para tostar y desmenuzar con las manos. Desde finales del invierno hasta principios de la primavera, casas y comercios exponen muñecas hina para el Tomo Machinami Hina Matsuri (鞆・町並ひな祭). Confirma las fechas con la oficina de turismo de Fukuyama antes de planear un viaje en torno a él.
Subir en busca del encuadre
La vista emblemática de la película mira desde lo alto, por encima de los tejados, hacia el mar. Para encontrar la real, sube por las callejuelas de la ladera hasta Iō-ji (医王寺), un templo cuyo sendero superior trepa por escalones de piedra tan empinados que la mayoría se detiene a medio camino. Arriba, el pueblo se extiende en teja gris, con la curva del puerto y las islas al fondo. Lleva calzado con buen agarre, porque los escalones pueden estar húmedos.
Para una vista más serena, prueba Taichōrō (対潮楼), un salón de recepción del templo Fukuzen-ji (福禅寺), junto al puerto. Es conocido por una ventana abierta que mira directamente a Benten-jima y Sensui-jima. Los visitantes se sientan sobre el tatami y dejan que la ventana enmarque la escena. Cuenta con una entrada de precio modesto y con cierres ocasionales por actos del templo, así que consulta con el templo antes de ir.
Rumbo a Sensui-jima
Un pequeño ferri, el Heisei Iroha-maru (平成いろは丸), inspirado en un antiguo vapor de madera, cruza del puerto de Tomo a Sensui-jima en pocos minutos. En la isla, un sendero costero pasa junto a las goshiki-iwa (五色岩), acantilados de roca estratificada con franjas rojas, amarillas y grises, y hay algunos lugares donde alojarse.
En la isla pasa poca cosa, y de eso se trata. Desde su orilla miras hacia Tomo como lo haría un barco, con el pueblo escalonado en su ladera y la linterna diminuta en el muelle, un ángulo cercano al que pudieron tener las criaturas marinas de Ponyo. La naviera fija la frecuencia y las tarifas del ferri, que cambian según la temporada, así que confírmalas en la terminal del puerto.
Cómo llegar, dónde pasar la noche y un error que conviene evitar
Tomonoura se encuentra en la punta de una península al sur de Fukuyama (福山), una parada del Sanyō Shinkansen (山陽新幹線) entre Okayama e Hiroshima. Los autobuses de Tomotetsu (鞆鉄バス) salen del lado sur de la estación de Fukuyama hacia Tomokō (鞆港) y paradas cercanas, y el trayecto dura una media hora según el tráfico. Pregunta a Tomotetsu o en el mostrador de información turística de la estación por las tarifas y horarios vigentes, y por si tu tarjeta IC funciona a bordo.
La mayoría de los visitantes viene media jornada entre dos shinkansen. A mediodía, las callejuelas pueden sentirse silenciosas de la manera equivocada, con las tiendas cerradas y la luz plana. Quedarse una noche, en un ryokan frente al puerto o en Sensui-jima, te regala la tarde y la mañana siguiente, las horas en que Tomo es más fiel a sí mismo. La primavera y el otoño son templados. El verano es húmedo, aunque la brisa marina ayuda.
El error que conviene evitar es dar por hecho que comer será fácil. Muchos restaurantes y tiendas de Tomo tienen horarios cortos y cierran un día fijo a la semana, y algunos bajan la persiana temprano en cuanto se marchan los excursionistas. Consulta los días de apertura con los propios locales o con la oficina de turismo de Fukuyama, y lleva algo de picar.
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