Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
La parada en el hyugeso: bajarse de un autobús exprés coreano y volver a subir
Pasada la segunda hora de viaje, el autobús deja la autopista, entra en un estacionamiento del tamaño de un pequeño aeródromo y se detiene en una fila de autobuses que se le parecen muchísimo. El conductor dice una frase en coreano, la puerta se abre con un siseo y cuarenta personas se levantan a la vez. Tienes un tiempo breve y anunciado, la vejiga llena y ni idea de qué decía la frase.
Por qué se detiene el autobús
Los autobuses de larga distancia de Corea se dividen en dos familias: el gosok bus (고속버스), que va de terminal a terminal por las autopistas, y el sioe bus (시외버스), el autobús interurbano que también puede parar en localidades más pequeñas. Por lo general, ninguno de los dos lleva baño. En los trayectos más largos, la empresa incluye una pausa en un hyugeso (휴게소), un área de descanso de autopista, y esa pausa suele ser la única que tendrás.
Las rutas más cortas a menudo prescinden de la parada, así que pregunta en la taquilla si la tuya tiene una. El área de descanso no la eliges tú; la designa la compañía. Los autobuses que van al suroeste suelen entrar en Jeongan (정안휴게소), en la tierra de castañas de Gongju, mientras que los que se dirigen al este por la autopista Yeongdong (영동고속도로) pueden detenerse en Hoengseong (횡성휴게소).
La frase que dice el conductor
Justo antes de que se abra la puerta, el conductor anuncia cuándo sale el autobús. A veces es una duración, a veces una hora de reloj, y suele decirse una sola vez, en coreano, por un micrófono cansado. La parada ronda por lo común el cuarto de hora, pero la cifra que dice el conductor es la única que cuenta.
십오 분 후에 출발합니다.
Esa frase, sibo bun hue chulbalhamnida, significa que el autobús sale dentro de quince minutos. La palabra que hay que captar es bun (분), minutos, y el número que la precede: sip (십) es diez, sibo (십오) quince, isip (이십) veinte. Si el conductor da en cambio una hora de reloj, oirás algo como sasip bun-kkaji (사십 분까지), hasta el minuto cuarenta, y la hora te toca ponerla a ti.
Si se te escapa, pregunta antes de bajar. Myeot bun-e chulbalhaeyo (몇 분에 출발해요), ¿en qué minuto salimos?, es suficiente, y la respuesta suele llegar con unos dedos levantados o un golpecito en el reloj del tablero. Algunos conductores apoyan contra el parabrisas una tarjetita con la hora de salida, así que búscala al bajar.
Cómo reencontrar tu autobús
Aquí es donde la parada se tuerce. Los autobuses de una misma compañía llevan los mismos colores, estacionan de frente a lo largo de la misma acera, y puede que varios vayan a la misma ciudad con pocos minutos de diferencia. El color no ayuda. Para cuando vuelvas, el autobús que estaba junto al tuyo se habrá ido y otro habrá ocupado su lugar.
Antes de alejarte, fotografía el frente de tu autobús. Quieres tres cosas en el encuadre: el cartel de destino en el parabrisas, el nombre de la empresa y la beonhopan (번호판), la placa de matrícula, cuyos cuatro últimos dígitos son lo más fácil de memorizar. Fíjate también en qué tiene delante el autobús, ya sea un pilar numerado, un puesto de pastelitos de nuez o el extremo del bloque de baños.
Los conductores suelen recorrer el pasillo y contar cabezas antes de arrancar. No te fíes de ello. El autobús tiene un horario que cumplir y no está hecho para esperar.
Para qué sirve ese tiempo
Primero, los baños. Sigue los letreros de hwajangsil (화장실); los bloques de las áreas de descanso son grandes, pensados para varios autobuses llenos que llegan a la vez, y las filas suelen avanzar rápido. Luego viene la hilera de ventanillas de tentempiés en el exterior, que es la verdadera razón por la que alguien espera con ganas la parada.
Los clásicos son fáciles de llevar. Los hodugwaja (호두과자) son pastelitos con forma de nuez rellenos de pasta de frijol rojo, que se venden calientes en una bolsa de papel y se asocian con Cheonan (천안), por donde pasa la autopista Gyeongbu (경부고속도로). El sotteok-sotteok (소떡소떡) alterna salchicha y pastel de arroz en una brocheta, bajo un glaseado dulce y picante. Las al-gamja (알감자), papas pequeñas envueltas en mantequilla y sal, vienen en un vaso de papel con un palillo. Los precios están a la vista en cada ventanilla y son precios de tentempié; muchas ventanillas aceptan tarjeta, aunque algo de efectivo es un respaldo sensato. Cómete la brocheta en la acera y no en tu asiento. Los pastelitos viajan mejor.
Dentro hay un patio de comidas con udon, ramyeon y platos de arroz, que se piden en un quiosco o en una caja central y se recogen cuando tu número se ilumina sobre el mostrador. Es rápido, pero es una comida de bandeja, y puede tragarse la parada entera. En algunas áreas de descanso, un puesto cerca de la puerta vende recopilaciones de trot en memorias USB y las pone a todo volumen, lo que sirve como un punto de referencia aceptable.
Antes de subir, y lo único que no debes hacer
En Seúl, la mayoría de las rutas exprés salen de la Terminal de Autobuses Exprés de Seúl (서울고속버스터미널), a la que se llega desde la estación Express Bus Terminal (고속터미널역) de las líneas 3, 7 y 9, y las rutas del suroeste parten por lo general del edificio contiguo, Central City (센트럴시티). Muchos autobuses interurbanos usan la Terminal de Autobuses Dong Seoul (동서울종합터미널), junto a la estación Gangbyeon (강변역) de la línea 2. Comprueba qué terminal figura en tu billete, porque las separa un largo trayecto en metro.
Los asientos son reservados y vienen por clases: ilban (일반) para la estándar, udeung (우등) para el autobús más amplio de tres asientos por fila y, en algunas rutas, una categoría prémium con mayor reclinación. Las tarifas varían según la clase y la hora de salida, y los horarios cambian con la temporada, así que confirma ambos en el sitio web o la aplicación de reservas de la empresa, o en la taquilla de la terminal. La duración programada del viaje que aparece allí es la pista más sencilla para saber si incluye una parada de descanso.
El tráfico decide lo demás. Los viernes al caer la tarde, los domingos por la tarde y los días en torno a Chuseok (추석) y Seollal (설날) alargan los viajes y llenan las áreas de descanso, y una salida entre semana por la mañana es más tranquila en ambos sentidos. Si el autobús llega a irse sin ti, lleva tu billete al annaeso (안내소) del área de descanso, el mostrador de información. El personal puede llamar a la empresa, y lo que ocurra contigo y con la maleta que va en la bodega depende de la política de esa compañía.
El error que hay que evitar es el más simple: bajar sin nada más que la billetera. Lleva contigo el teléfono, con el billete y la fotografía del autobús, cada vez que dejes tu asiento.
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