Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
La calle Ziyang de Linhai, la ciudad amurallada de Zhejiang construida para contener un río
En las puertas fluviales de Linhai (临海), la piedra a cada lado de cada arco tiene tallada una ranura vertical, del ancho aproximado de una mano. Las motos pasan por ellas todo el día sin aminorar la marcha. Cuando el río Ling (灵江) crece, se dejan caer tablones en esas ranuras y se refuerzan por detrás con sacos de arena, y una muralla que la mayoría de los visitantes interpreta como fortificación vuelve a su otro oficio: mantener el agua fuera de las cocinas de la gente.
Una muralla con dos oficios
Linhai se asienta entre las colinas del este de Zhejiang (浙江) y fue durante siglos la sede de la prefectura de Taizhou, razón por la cual su muralla aparece señalizada como Muralla de la Ciudad Prefectural de Taizhou (台州府城墙). El río rodea el casco antiguo por el oeste y el sur, y la muralla sigue la orilla tan de cerca que ambos son, a todas luces, una misma obra de ingeniería. El lado este, el que da la espalda al agua, es el tramo que ya no sigue en pie.
Fíjate en los baluartes del lado del río. En la mayoría de las murallas urbanas chinas, estas plataformas salientes, llamadas mamian (马面, caras de caballo), son cuadradas. Aquí, varias tienen la cara de aguas arriba redondeada o en ángulo, de modo que la crecida pasa de largo en lugar de golpear una superficie plana.
城墙挡的不只是敌人,还有江水。
Las puertas fluviales, entre ellas la Puerta Zhenning (镇宁门) y la Puerta Xingshan (兴善门), conservan sus barbacanas: pequeños patios amurallados con los arcos exterior e interior desalineados entre sí. Ese desfase frenaba a los atacantes y también rompe la corriente. Los vecinos las tratan como simples portales y las cruzan empujando la bicicleta de vuelta del mercado.
Por la larga escalinata desde el Lago del Este
La mayoría empieza por el otro extremo, en la Puerta Lansheng (揽胜门), junto al Lago del Este (东湖), donde una ancha escalinata de piedra sube en línea recta por la colina Beigu (北固山). Es lo bastante empinada como para que los rellanos se llenen de gente que finge admirar la vista.
En lo alto, la muralla se convierte en un paseo por la cresta, con pinos a un lado y tejados de teja al otro. Las torres de vigilancia son aquí huecas y de dos plantas, con espacio en su interior para hombres y provisiones; los carteles atribuyen el diseño a Qi Jiguang (戚继光), el general que combatió a los piratas de la costa desde esta ciudad.
Desde la cresta, la muralla desciende hacia el río y se allana. Los grupos organizados suelen subir la escalinata, fotografiar la cresta y volver por donde vinieron, lo que deja los adarves de la ribera para los caminantes.
Una calle dividida contra el fuego
La calle Ziyang (紫阳街) atraviesa el casco antiguo de norte a sur: cerca de un kilómetro de fachadas comerciales de madera de dos plantas, con la vivienda en la parte superior. A intervalos, un muro de ladrillo cruza la calle entera, perforado por un único arco. Son los fangqiang (坊墙), muros cortafuegos, levantados para que un incendio en una manzana de casas de madera se detuviera al llegar a la mampostería. Cada arco lleva un nombre; Wuzhen Fang (悟真坊) es un guiño al escritor taoísta Zhang Boduan (张伯端), llamado Ziyang, de quien la calle toma su nombre.
La calle ha sido repavimentada, y su extremo norte tiene su ración de mostradores de té con leche. Más adelante sigue habiendo oficio vivo: una farmacia con cajones de madera hasta el techo, un taller que fabrica balanzas romanas, sastres. A mitad de camino, el Pozo de los Mil Budas (千佛井) se abre junto al pavimento, con el interior revestido de ladrillos estampados con pequeñas figuras sedentes.
La renovación se va diluyendo en los callejones. Sigue una de las calles transversales, como la calle Jiguang (继光街), alejándote de las tiendas, y desvíate allí donde se abra un pasaje; los escaparates dejan paso a puertas de casas, ropa tendida en cañas de bambú, brocales de pozo que aún se usan para enjuagar fregonas. Mantén la cámara baja ante las puertas abiertas y hazte a un lado para dejar pasar las motos.
Lo que come el casco antiguo
El dulce más conocido es el danqing yangwei (蛋清羊尾), cola de oveja de clara de huevo, que no lleva oveja alguna. La clara se bate a punto de nieve firme, se envuelve con ella una pasta de judía roja, se fríe hasta que se hincha al tamaño de un puño y se espolvorea con azúcar. El Restaurante Baitaqiao (白塔桥饭店) es el nombre de toda la vida que más se cita para probarlo. Se desinfla en cuestión de minutos, así que se come lo primero.
El maixia (麦虾) no tiene por qué llevar camarones. El nombre describe la masa, que el cocinero va cortando desde el borde de un cuenco de pasta espesa directamente sobre el caldo hirviendo, de modo que cada trozo cae corto, curvo e irregular, entre tiras de rábano, almejas y verduras.
Para el paseo está el haitai bing (海苔饼), un pastelillo redondo y hojaldrado con un relleno dulce y salado de algas, que se vende caliente en bandejas en la calle Ziyang; la cola suele ser más larga en Wang Tianshun (王天顺). En torno a ciertas festividades, las familias enrollan maiyouzhi (麦油脂), una fina oblea de trigo que se rellena en la mesa con platos cortados en tiras. Los precios figuran en tablillas en cada mostrador, y conviene llevar algo de efectivo por si una tarjeta extranjera no logra vincularse a los códigos de pago.
La colina dentro de las murallas
En la esquina sureste, la muralla encierra Jinshan (巾山), una colina baja y arbolada con una pagoda en cada una de sus dos cimas. Los senderos escalonados son cortos, y la vista desde arriba despliega el río, la línea de la muralla y los tejados grises como un plano.
A sus pies está el Templo Longxing (龙兴寺), donde la Pagoda de los Mil Budas (千佛塔) repite el motivo del pozo: una torre de ladrillo revestida de hileras de pequeñas figuras moldeadas. Los letreros del templo lo vinculan con Saichō, el monje japonés que estudió aquí la doctrina Tiantai antes de llevarla a su país. El patio suele ser más tranquilo que la calle de fuera.
Cómo llegar y cómo acertar
La Estación de Linhai (临海站) tiene trenes directos de alta velocidad desde Hangzhou (杭州) y Ningbo (宁波); consulta los horarios en la aplicación ferroviaria 12306. El error que hay que evitar es reservar hasta Taizhou (台州). La muralla lleva el nombre de la antigua prefectura, pero la ciudad moderna tiene su centro en otra parte, y sus estaciones obligan a un largo traslado. Desde la Estación de Linhai, un taxi o un autobús urbano cubre el resto.
Un día completo basta para la muralla, la calle y la colina; un segundo permite subir antes de que la escalinata se llene. La primavera y el otoño son agradables. El comienzo del verano trae lluvias prolongadas y el final, tifones, y en una ciudad cuya muralla se construyó para las inundaciones esa no es una advertencia abstracta: vigila el pronóstico y cuenta con que se cierren tramos.
La calle Ziyang es una vía pública corriente. La muralla se gestiona como zona escénica, con taquilla en la Puerta Lansheng; cuánto se cobra, qué tramos están incluidos y a qué hora cierran las puertas lo fija el operador, así que confírmalo en la ventanilla o con la oficina de cultura y turismo de Linhai. Lleva calzado con buen agarre. Los peldaños están pulidos por el desgaste y, después de la lluvia, la piedra retiene el agua más tiempo de lo que parece.
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