Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
Recargar una tarjeta IC japonesa: efectivo, la caja del konbini y lo que sobra
La máquina junto a los torniquetes de la estación de Shinjuku (新宿駅, Shinjuku-eki) tiene una ranura para monedas, otra para billetes y una bandeja poco profunda para la tarjeta. Detrás de quien lee la pantalla por primera vez suele formarse una pequeña fila. El botón que buscas dice チャージ, chāji, del inglés charge, y en cuanto lo pulsas la máquina pide efectivo. Muchos visitantes lo descubren con la tarjeta de crédito ya en la mano. El resto de un viaje con una tarjeta IC de transporte es una variante de la misma lección: la tarjeta es digital, pero mantenerla con saldo es un hábito de efectivo, con sus propios lugares y sus propias palabras.
El botón que dice chāji, y lo que acepta
En las máquinas de boletos de las estaciones, 券売機 (kenbaiki), las funciones IC comparten la pantalla táctil con los boletos de papel, a veces detrás de una pestaña con el nombre de la tarjeta. Coloca la tarjeta en la bandeja, pulsa チャージ, elige uno de los importes predefinidos e introduce los billetes. Los importes son redondos y modestos, y la máquina devuelve el cambio si pagas de más.
En la práctica, cuenta con pagar en efectivo. Las máquinas que aceptan tarjeta para recargar suelen limitarse a las tarjetas de crédito afiliadas al propio operador, y en una estación pequeña de una línea privada puede que solo acepten billetes. Las mismas máquinas suelen ofrecer 履歴印字 (rireki inji), un historial impreso de los trayectos y compras recientes. Es la forma más rápida de ver adónde se fue el saldo cuando baja más deprisa de lo previsto.
La caja del konbini como mostrador de recarga
Muchas veces el lugar más tranquilo para recargar no es una estación. En las cajas de las grandes cadenas, 7-Eleven (セブン-イレブン), FamilyMart (ファミリーマート) y Lawson (ローソン), entrega la tarjeta, di su nombre y la palabra chāji, y el dependiente te preguntará cuánto. Pagas en efectivo, el dependiente marca el importe y tú acercas la tarjeta al pequeño lector junto a la caja hasta que suena. A la hora del almuerzo, una tienda con mucha gente puede mandarte a la estación, y algunas tiendas pequeñas no ofrecen el servicio.
このカードに、現金でチャージをお願いします。
En voz alta se dice kono kādo ni, genkin de chāji o onegaishimasu («a esta tarjeta, en efectivo, una recarga, por favor»), y funciona aunque no digas el nombre de la tarjeta. En muchas tiendas 7-Eleven, el cajero automático de Seven Bank (セブン銀行) también ofrece la recarga de tarjetas IC de transporte, en un menú que puede pasarse al inglés. No todos los cajeros tienen esa opción, pero donde existe, una sola visita resuelve dos cosas: sacar yenes con una tarjeta extranjera y pasar una parte a la tarjeta IC.
Leer la cifra al pasar
Al pasar la tarjeta por el torniquete, una pequeña pantalla en el lector muestra cuánto se descontó y cuánto queda, esto último marcado como 残額 (zangaku). Quienes viajan a diario echan un vistazo sin dejar de caminar, porque en una estación como la de Tokio (東京駅, Tōkyō-eki) en una mañana de día laborable, detenerse en el torniquete frena a toda la fila.
La misma cifra aparece en otros sitios. Las máquinas expendedoras con lector IC la muestran después de cada compra, y también las cajas de las tiendas de estación, como NewDays (ニューデイズ) en la red de JR East. En algunos autobuses urbanos, entre ellos los de Toei Bus (都営バス) en Tokio, el conductor puede recargar la tarjeta en la máquina de cobro, normalmente solo con el autobús detenido. Es un recurso de emergencia, no un plan. Si al salir no te alcanza el saldo, la máquina de ajuste de tarifa, 精算機 (seisanki), situada justo antes de los torniquetes, recarga tarjetas además de cobrar la diferencia.
Diez tarjetas, una red y sus límites
Japón tiene diez grandes tarjetas IC de transporte que funcionan también en las zonas de las demás: Suica (スイカ), de JR East; PASMO (パスモ), de los ferrocarriles privados y el metro de Tokio; ICOCA (イコカ), de JR West; y además Kitaca, TOICA, manaca, PiTaPa, SUGOCA, nimoca y Hayakaken. Una Suica comprada en Tokio abre los torniquetes de Osaka y se recarga en un konbini de Kansai igual que en casa. PiTaPa es la excepción: no guarda saldo, sino que cobra después desde una cuenta bancaria japonesa, y es raro que un visitante tenga una.
Los límites son geográficos. Un trayecto que empieza en la zona ferroviaria de una tarjeta y termina en la de otra, por ejemplo por líneas de JR entre Tokio y Shizuoka, puede que no se pueda pagar con la tarjeta. En ese caso, la solución es un boleto de papel. Algunas líneas rurales quedan fuera de la cobertura IC por completo. Las versiones para teléfono de Suica, PASMO e ICOCA se recargan desde la app de billetera del teléfono con una tarjeta vinculada. Pero que acepte o no una tarjeta emitida en el extranjero depende del emisor y ha cambiado con los años, así que llevar yenes en el bolsillo sigue siendo el respaldo seguro.
Qué pasa con lo que queda del saldo
A los visitantes se les suele vender la Welcome Suica, una versión para estancias cortas, con un periodo de validez fijo y sin depósito. JR East indica que el saldo que le sobre no se reembolsa. Las tarjetas Suica, PASMO e ICOCA estándar llevan un depósito que se devuelve, junto con el saldo y descontando una comisión, en una oficina con personal, como la みどりの窓口 (Midori no Madoguchi) de JR. Las condiciones están en el sitio web de cada operador y vale la pena leerlas antes de decidir.
Lo más fácil para gastar lo que queda es un konbini. Si lo pides, algunas cajas cobran todo el saldo de la tarjeta y el resto en efectivo: 残高を全部使って、残りは現金で (zandaka o zenbu tsukatte, nokori wa genkin de). Aun así, no todas las cadenas ni todos los terminales pueden dividir un pago, y puede que el dependiente te sugiera pagar de una forma o de la otra. Una tarjeta estándar ni siquiera hace falta vaciarla. Solo caduca tras un largo periodo sin uso, que cada operador especifica, y si conservas el saldo, en tu próximo viaje el tren desde el aeropuerto empieza con un simple toque.
Cómo conseguir una tarjeta, cuándo recargarla y un error a evitar
Las tarjetas se venden en máquinas y oficinas de los principales aeropuertos, entre ellos Narita (成田), Haneda (羽田) y Kansai (関西), y en las grandes estaciones de las ciudades. En los últimos años, la venta de tarjetas físicas se ha restringido en algunos periodos. Antes de contar con una tarjeta concreta para la mañana en que aterrizas, consulta los sitios de JR East, JR West o PASMO. Los depósitos, los límites de recarga y las comisiones de reembolso los fijan los operadores y pueden cambiar, así que conviene confirmarlos ahí.
El mejor momento para recargar es la noche antes de un día de viaje, en el konbini más cercano a tu hotel, sin ningún tren que alcanzar ni nadie esperando detrás. Lleva también billetes y monedas para los autobuses rurales y las tiendas pequeñas que solo aceptan efectivo. El error que hay que evitar es hacer una recarga grande el último día completo. Con una Welcome Suica, lo que no gastes se queda en la tarjeta cuando te vas. Con una tarjeta estándar, recuperarlo te obliga a ir a una oficina y pagar una comisión. Recarga poco cada vez, vigila el 残額 en los torniquetes y deja que el último trayecto al aeropuerto deje el saldo cerca de cero.
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