Traducido del inglés. Se agradecen correcciones.
Camina despacio: cómo te despide un anfitrión chino, hasta el ascensor
Al final de una cena en un hogar chino, la velada no termina cuando te pones de pie. El anfitrión también se levanta, cambia las zapatillas de casa por los zapatos y te acompaña más allá de la puerta, a menudo hasta el ascensor.
Las palabras en la puerta
La frase que oirás es màn zǒu (慢走), literalmente «camina despacio». Quiere decir «cuídate», y los tenderos, los dueños de puestos de fideos y el personal de los hoteles la usan con la misma soltura que los anfitriones.
Tu réplica es liú bù (留步), «detén tus pasos», o la más llana bié sòng le (别送了), «no hace falta que me acompañes». Dila una vez en la puerta y otra más en el ascensor. El anfitrión vendrá de todos modos; el intercambio es la cortesía, no una negociación.
Hasta dónde camina un anfitrión
La distancia expresa estima. En un bloque de apartamentos la parada habitual es el ascensor, donde el anfitrión espera hasta que se cierran las puertas. En un recinto con patio o en una casa de pueblo es el portón, y para un pariente mayor o un invitado de honor, el borde del camino hasta que el coche se aleja.
Lo mismo ocurre en las oficinas. Una reunión termina en el vestíbulo de los ascensores, no en la puerta de la sala de juntas.
Lo que hace un invitado
No te marches con prisa. Vuélvete una vez antes de que se cierren las puertas, levanta una mano y di huíqù ba (回去吧), «vuelve adentro». Muchos anfitriones añaden dào jiā shuō yì shēng (到家说一声), «avísame cuando llegues a casa», y lo dicen en serio. Un mensaje breve esa misma noche cierra la visita como es debido.
慢走,到家说一声。
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